El Parque La Ceiba es un “Pulmón Verde” de Playa del Carmen que promueve la conservación ambiental, el arte y la convivencia comunitaria. Pero, poniéndolo en palabras más conscientes, ofrece un espacio “para compartir”. Para compartir cultura, para compartir respeto y amor por nuestra casa, el planeta Tierra; para ser conscientes de que el suelo que pisamos no es de cemento, sino el rostro de la tierra que a diario acariciamos con nuestros pies.
Es un reflejo de la resistencia al urbanismo acelerado; una resistencia amorosa en un mundo donde el dinero lo compra todo, menos la dignidad.
Este hermoso parque es símbolo de que la cultura, la ética, los acuerdos y el amor pueden existir y florecer por encima de cualquier reto de convivencia social y/o institucional, incluso ante algo aún más retador como nuestros hábitos de consumo, invitándonos a ser más conscientes de nuestros actos. Demuestra que las personas pueden servir en nombre de algo más grande que uno mismo.
Y el resultado es un ambiente de respeto a lo que existe: limpio, sustentable y digno para todas las especies. Un servicio para las futuras generaciones y un recuerdo de que lo esencial no se compra, se valora y se cuida.
¿Y cómo hacen todo esto?
Bueno, pues de manera muy resumida, ofrecen “Identidad y Sentido de Comunidad”.
Incentivan la “Educación Ambiental Activa”.
Es una “Alternativa Cultural Gratuita o Accesible”.
En un destino donde casi todo tiene “precio de turista”, La Ceiba hace posible el acceso a la cultura. Ofrece cine, talleres y eventos de alta calidad a precios simbólicos o gratuitos, permitiendo que la calidad de vida de quienes habitan la ciudad no dependa solo de su capacidad de gasto o de consumo bruto.
Gracias a todos los involucrados, a ti por visitarlo y respetarlo y, por supuesto, a La Ceiba, a todo su ecosistema y a nuestra casa, la Madre Tierra.
¡Felices 18 años!