Una guía estratégica para entender el rol de cada herramienta y maximizar nuestra inversión publicitaria.
Estar en redes sociales o buscadores no se trata de "estar por estar" ni de buscar una varita mágica de ventas inmediatas. Cada plataforma cumple un rol específico dentro del camino que recorre un cliente antes de contratarnos.
¿Para qué sirve? Es el único activo digital que nos pertenece al 100%. Aquí vive la información oficial, fichas técnicas, proyectos realizados y pasarelas de contacto directo.
¿Para qué sirve? Captura la intención de compra inmediata. Cuando alguien busca soluciones de tratamiento de agua o construcción de piscinas, Google pone nuestro sitio enfrente en ese exacto segundo.
¿Para qué sirve? A diferencia de Google (donde el cliente busca), en redes sociales salimos a buscar al cliente interrumpiendo su entretenimiento con contenido sumamente atractivo.
¿Para qué sirve? Conecta los anuncios y redes sociales directamente con un canal de mensajería ágil y catálogos de servicios automatizados.
¿Para qué sirve? Organiza y rastrea cada prospecto que entra desde Google, redes sociales o la web a lo largo de todo el embudo de ventas.
Google asegura los clientes que buscan hoy; Instagram y Facebook construyen la autoridad, el deseo y la confianza. Pero recuerda: las campañas pagadas y las publicaciones no son mágicas; forman parte de un camino de constante experimentación y adaptación para encontrar lo que realmente funciona.